¿Liceos públicos? de gestión privada

Ivonne Passada

17.Jul.2015

Profesora de Enseñanza Media, Diputada por Montevideo MPP Frente Amplio, Presidenta de la Cámara de Representantes 2010 2011, Vicepresidenta del Frente Amplio, Vicepresidenta de la Unión Interparlamentaria Mundial (U.I.P.), Presidenta del Comité Político de la Escuela de Gobierno, Integrante de la Comisión de Salud de la Cámara de diputados.
En los últimos meses se ha instalado en la opinión pública el tema de los liceos públicos de gestión privada, tema que sin duda estará en la discusión presupuestal y en las proyecciones educativas para el quinquenio. Pero desde nuestro lugar con una mirada crítica, ya que nos caracterizamos siempre por promover y defender la educación pública estatal.

En este artículo trataremos de informar cómo funciona ese modelo de gestión privada que no siempre se conoce, pues se presenta como algo realizado por la buena voluntad de algunas personas o instituciones sin decir realmente cómo se financian y por qué parecería que tuvieran resultados exitosos comparándolos con la educación media de la ANEP.

Veremos que ese formato dista muchísimo de generar oportunidades universales para los adolescentes y jóvenes del país y que las comparaciones que se realizan no tienen validez para extrapolarlas al modelo de la educación pública.

Vayamos primero a refrescar un poco los números, que por pocos no dejan de ser importantes para el sostenimiento de estas propuestas.

Según el informe de la Rendición de Cuentas (RC) presentada por el MEF, en el quinquenio 2010 – 2014 las exoneraciones fiscales que aprobó el gobierno se multiplicaron por cuatro, medidas en dólares. De los 3,1 millones de dólares del ejercicio 2010, se llegó a 12,8 millones de dólares al cierre del año pasado.

Durante el período analizado el costo fiscal de esa medida fue de 34,7 millones de dólares.

En moneda nacional el Estado uruguayo renunció a 247 millones de pesos de impuestos para financiar proyectos de gestión privada.

Según la Rendición de Cuentas, en 2014, el 37% del monto de las donaciones especiales fue destinado a instituciones de educación terciaria e investigación, 31% a instituciones educativas de primaria y media, 18% a organismos vinculados a la salud y 15% a instituciones de apoyo a la niñez y la adolescencia.

Para ser beneficiarias de donaciones especiales, las instituciones habilitadas deben presentar previamente proyectos ante el MEF, donde debe establecerse el destino de los fondos donados y un plazo estimado de ejecución. Cada institución tiene plazo hasta el 31 de marzo de cada año para presentar los proyectos que pretende promover. “Ello permite determinar el monto máximo de exoneraciones para cada año, atendiendo a los proyectos presentados y a las posibilidades fiscales y asignarlos a las diferentes instituciones beneficiarias”.

Estas donaciones especiales aumentaron rápidamente. Desde 2010 a 2014 pasaron de unos 50 millones a 298 millones de pesos. Ese número significa un costo fiscal de 247 millones de pesos en el gobierno anterior, el Estado financia de forma ascendente y continua, cada vez más emprendimientos de gestión privada por medio de la renuncia fiscal.

Renuncia fiscal que favorece a un puñado de empresas pero perjudica a amplios sectores sociales, pues el Estado ve reducir sus ingresos para distribuirlos entre aquellos que más los necesitan. De aquí que nos planteamos ¿debe continuar este tipo de donaciones especiales? Precisamente en estos años de cierta incertidumbre fiscal, ¿se debe continuar con esa línea de exoneraciones fiscales o hay que reverla y tomar otras acciones que contemple estas realidades por lo menos para este quinquenio?

Un poco de historia, según versiones recogidas en diferentes medios de prensa, donde todas plantean lo mismo.

En 2010, sólo dos instituciones de educación primaria, secundaria y técnico profesional recibieron donaciones especiales: el liceo Jubilar y la ANEP.

En 2011, se sumó la Fundación Impulso -Liceo Impulso-. La ANEP recibió menos donaciones que el año anterior, la Fundación Impulso se inició con 12 millones y poco más, mientras que Jubilar aumentó sus arcas doce veces.

El 2012 fue un año de quiebre, que marcó la tendencia que se mantiene hasta la actualidad: las instituciones privadas han recibido muchísimas más donaciones especiales que la educación pública. Sólo la Fundación Impulso recaudó casi seis millones de pesos más que la ANEP y el liceo Jubilar juntos, lo recibido por ANEP cayó casi seis veces.

En 2013, se agregó a la lista el colegio María Auxiliadora (Primaria) que recibió casi un millón de pesos. Ese mismo año la Fundación Impulso recibió 18 millones de pesos más que las tres instituciones juntas. (Jubilar, ANEP y María Auxiliadora).

En 2014, se añadieron dos instituciones más: los liceos Providencia y Francisco, ambos vinculados a la iglesia católica, pero la tendencia no cambió. La Fundación Impulso -laica- casi duplicó lo recibido por esas donaciones y alcanzó los 66 millones de pesos, casi 23 millones y medio más que el resto de las instituciones.

Recordemos que todas esas donaciones especiales para unos pocos centros, son exoneraciones fiscales de empresas.

La Ley dice que: “las donaciones que las empresas contribuyentes del Impuesto a las Rentas de la Actividades Económicas (IRAE) e Impuesto al Patrimonio realicen (…) gozarán del siguiente beneficio: el 75% del total de las sumas entregadas, se

imputará como pago a cuenta de los tributos mencionados”. Y agrega que “el 25% restante podrá ser imputado a todos los efectos fiscales como gasto de la empresa”.

A su vez, la ley establece que el Poder Ejecutivo determinará “los topes a los montos totales destinados a la ejecución de proyectos por este régimen”.

Hay que aclarar que las entidades que reciban subsidios o subvenciones del Presupuesto Nacional deberán optar entre percibir el beneficio del Estado o las donaciones especiales. Las instituciones que pueden recibir donaciones están estipuladas por ley, pero es el contribuyente el que decide a cuál de ellas aporta.

Todo esto está planteado desde la Rendición de Cuentas de 2013. A través de ella se ampara el régimen de donaciones especiales.

Según el informe presentado por el MEF, los montos de las donaciones especiales que recibieron esos centros educativos el pasado año fueron los siguientes:

– Liceo Impulso $ 66.211.492.

– Liceo Jubilar $ 13.359.130.

– Liceo Providencia $11.333.159.

– Liceo Francisco $ 9.429.334.

La suma es un total aproximado de 89.500 millones de pesos, donados a cuatro liceos, mientras que el total donado a toda la ANEP, en el mismo período fue de 8.500 millones.

Es decir, que cuatro liceos de gestión privada recibieron diez veces más donaciones que toda la ANEP.

Liceos del modelo gestión privada

1) Jubilar. El liceo Jubilar Juan Pablo II. Fue el primer público de gestión privada. Tiene 400 alumnos al año. Entre ellos 120 adultos para culminar el ciclo básico.

2) Impulso. Se fundó en 2013. Tiene cien alumnos por año, aunque las vacantes que se abren no suelen ser más de ochenta, dado que los hermanos de los estudiantes que ya asisten pueden inscribirse sin sorteo. Total: 300 alumnos.

3) Providencia. Abrió en 2014. Tiene noventa alumnos por año. También tiene un Club de Niños, luego estos pasan directamente a dicho liceo.

4) Francisco. Está inspirado en el Jubilar, abrió en 2015. Tiene cincuenta alumnos.

Para 2016 están previstas las aperturas de:

5) Liceo Espigas. Atenderá a 75 alumnos seleccionados por sorteo entre los inscriptos, en tres grupos de 1er. año. Está dentro del terreno de la Fundación Retoño, quien tiene un Club de Niños y un CAIF. A diferencia de los otros centros de gestión privada, la preparación de los alumnos se inicia antes de que empiecen el liceo.

6) Los Pinos. Prepara la creación de un ciclo básico tecnológico en 2016.

7) Anima. Un grupo de profesionales pretende establecer un bachillerato tecnológico en 2016.

Ante lo reseñado y ordenado de versiones de prensa y documentos oficiales, nuestras preocupaciones se centran en los siguientes aspectos:

Liceos privados han existido siempre, NO ESTAMOS EN CONTRA DE ESTA OPCIÓN, los padres tienen el derecho por Constitución de elegir la educación de sus hijos, pero también existen liceos laicos y otros en modalidad de cooperativas. Llama la atención el porqué de tanta presencia mediática y lobby de este modelo de liceos. Los demás liceos privados tampoco se sustentan bajo la forma de que las empresas le realicen donaciones especiales. Pero estas empresas donantes, rebajan el pago de sus impuestos Y ESTO PROVOCA UNA MERMA EN LOS INGRESOS DEL ESTADO. Esto inhabilita de ciertas sumas de dinero para invertir en la educación, salud, infancia y adolescencia, al propio Estado.

El Estado no recibe fondos y esos impuestos que exoneran los privados terminan para inversiones privadas. Sin duda hay un especial interés en este modelo de gestión de centros educativos para una parte del empresariado que nos obliga a repensar estos modelos.

Pero este tipo de liceos funcionan en base a una SELECCIÓN de alumnos, o por sorteo, no son un “bien público universal”. Son centros de muy pequeña escala, donde los jóvenes permanecen 8 o más horas diarias, con alimentación.

Por tanto no es JUSTO ni PERTINENTE comparar cuatro liceos de este modelo con cerca de 450 centros de educación media pública que tiene la ANEP en todo el país.

TAMPOCO SE PUEDEN COMPARAR CON LA EDUCACIÓN PÚBLICA POR LO DICHO ANTERIORMENTE, porque aplican una SELECCIÓN, hacen FILTRO, por ejemplo de estudiantes extraedad y dejan afuera a jóvenes con procesos de larga repetición en la escuela.

Exigen en la ENTREVISTA, compromiso del joven y de la familia para poder ingresar ¿Esto es educación pública? Tienen CUPOS muy limitados, trabajan con la cantidad ideal de alumnos por grupo, no más de 25.

En cuanto a la DESAFILIACIÓN Y REPETICIÓN: hay un manejo de esos centros respecto a las bajas tasas de repetición y desafiliación de ellos en contraposición a la educación pública (4 vs 450).

En cuanto a la repetición, tienen como política no utilizarla salvo excepciones, independientemente del nivel de suficiencia. No aceptan la repetición. La inclusión que se menciona genera exclusión en la medida que existe selección, una política tan focaliza en contextos críticos solo produce más exclusión. Replicar ese modelo, necesitaría unos 900 centros de media, imposible en cuanto a presupuesto y no habría recursos humanos para ello.

ES MÁS FACTIBLE HACER LA TRANSFORMACIÓN DESDE LA EDUCACIÓN PÚBLICA QUE ES LA PREDOMINANTE EN URUGUAY Y TIENE UNA ACUMULACIÓN HISTÓRICA A APROVECHAR. LA DISCUSIÓN NO DEBE CENTRARSE EN COMPARAR RESULTADOS DE GESTIÓN PRIVADA Y EL SISTEMA PÚBLICO, DEBEMOS RESOLVER EL PROBLEMA DE LA MEJOR FORMA PARA UNIVERSALIZAR LA EDUCACIÓN MEDIA.

Continuaremos fortaleciendo el Presupuesto Nacional para la Educación Pública y para las políticas universales, donde en un mismo grupo se encuentren los hijos de trabajadores, profesionales y demás. No queremos liceos que solo acepten adolescentes de contexto de pobreza y solo para ellos, pues esto profundiza el círculo vicioso de educación para pobres.

PARA ESTO ES NECESARIO EL 6% DEL PBI PARA EDUCACIÓN PÚBLICA, LAICA GRATUITA y OBLIGATORIA.

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